viernes, 4 de febrero de 2011

REITERAMOS LA NECESIDAD DE CAMBIO DE NOMBRE DE LA PLAZA CONDE DE RODEZNO

La Moción que presentamos hoy en este salón de plenos, es la que nunca debiéramos haber presentado, puesto que el cumplimiento de los acuerdos plenarios que reclamamos es tan obvio, tan éticamente necesario y justo, que causa sonrojo tener que traer nuevamente el debate del reconocimiento a los inocentes fusilados en la guerra civil, sin que hubiera habido frente en Navarra, únicamente por permanecer leales al Gobierno legalmente establecido, por envidias, o simplemente por formar parte del Partido Socialista o de la UGT.
Una de las primeras Mociones que este Grupo Municipal, en esta Legislatura ha traído a este salón de Plenos fue la del reconocimiento institucional en este Ayuntamiento a los fusilados de la guerra, a los perdedores por qué no decirlo, a los que nunca tuvieron más que sufrimientos y padeceres, ellos y por supuesto sus familias. Esta Moción fue aprobada gracias al cambio de mayorías en este Ayuntamiento. Durante muchos años mociones similares se han debatido y jamás el Gobierno de UPN, solos, o en coalición con otros han consentido que se aprobara reconocimiento alguno para ellos.
Uno de mis mejores recuerdos que me llevaré de este Ayuntamiento será, sin duda, la alegría de los miembros de la Asociación de familiares de fusilados y desaparecidos en la guerra civil de Navarra, al ver la Moción aprobada.
Pues bien, esta fue una gran satisfacción, pero junto a ella venía la ejecución de los acuerdos, y ella que no depende de la oposición, no podía haber sido peor.
Hay que buscar con insistencia para encontrar la placa de reconocimiento que se puso en los muros de la ciudadela, es tan pequeña, y colocada tan alta, que resulta realmente indigna, para la cuestión tan grande y sensible que representa.
Lo hemos pedido en reiteradas ocasiones, por respeto y por justicia, Sra. Barcina, ponga una placa en ese lugar acorde con los sentimientos de justicia y reparación, es tan sólo eso, una placa, nada más y nada menos que una placa, que pretende rendir homenaje a quienes en ese mismo lugar todo lo perdieron, y de verdad, esa placa no es más que una ofensa más, a las tantas ya sumadas.
Además, por Acuerdo plenario del 5 de marzo acordamos cambiar la denominación de la Plaza de Conde de Rodezno, así como la sala de exposiciones de igual denominación, y sustituirla por otra que genere el mayor consenso municipal posible.
No voy a volver a incidir sobre quien era Tomás Domínguez de Arévalo, tristemente de todos ya conocido, únicamente quiero recordar que fue un fascista, con todas las letras, se declaró en contra del sufragio universal, contra la democracia y contra el sistema parlamentario. En 1938 Franco le nombró ministro de Justicia, derogó la legislación de la II República, modificó el Código Penal, reintegrando en sus puestos a los antiguos jueces y sobre todo, en su mandato, se fusilaron a unas 50.000 personas.
Nos podrá decir la Sra. Barcina o el portavoz de su grupo que ya hicieron cambio de nombre a través del título nobiliario, lo cual, y pese a lo que diga el TAN, no deja de ser una triquiñuela, puesto que no se ha cumplido el mandato del Pleno, Sra. Barcina y Ud. lo sabe. Únicamente ha burlado la ley, y quizás se sienta satisfecha por ello, o se consideren más lista que los demás, pero dudo mucho que internamente pueda sentirse orgullosa por esta acción, sino todo lo contrario.
Se trata de cumplir la normativa vigente, por una parte la Ley 52/2007, aprobada con el Gobierno Socialista, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, en su artículo 15 establece que las Adminsitraciones Públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán medidas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.
Y por otra parte, la Ley Foral 24/2003, de Símbolos de Navarra contiene una disposición transitoria única bajo el epígrafe “Retirada de simbología franquista” que dice lo siguiente: “ En el plazo de un año, desde la entrada en vigor de esta Ley Foral, las autoridades en ella referidas procederán a la retirada y sustitución de la simbología propia del régimen franquistas”.
Por lo tanto, están las herramientas legales para hacer esta y otras modificaciones que fueran necesarias.
Otro acuerdo plenario pendiente de cumplir es la colocación, en un lugar preferente y digno del Ayuntamiento de una placa de homenaje y reconocimiento a los concejales y funcionarios asesinados. Sabemos que se han hecho gestiones, pero desde el 2 de abril que estaba aprobado este acuerdo, tiempo han tenido de llegar a consenso, y todavía confío y no quiero pecar de inocencia, en ver esta placa colocada antes de que acabe la Legislatura.
Es cuestión de justicia, es lo menos que se puede hacer por ellos.
Además, creemos necesaria la creación de una comisión, cuyas decisiones tengan carácter vinculante para el Ayuntamiento, necesario a la vista de cómo se están cumpliendo los acuerdos plenarios, para que se aborden cuantos asuntos estén relacionados con la presencia de la simbología franquista y proceder a su inmediata retirada.
Para finalizar, Sra. Barcina, hago un llamamiento a su sensibilidad como persona, todavía está a tiempo de terminar su mandato con dignidad en temas tan delicados como la memoria histórica, que tanto sufrimiento arrastra, no sería más que hacer una caricia a personas que tanto dolor han soportado, y un reconocimiento a quienes tan injustamente perdieron la vida.

Intervención de maite Esporrín en el Pleno del 3 de febrero de 2011

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