martes, 7 de abril de 2009

Se aprueba nuestra propuesta de reconocimiento a los fusilados en Pamplona, y la colocación en el Consistorio de una placa a los concejales asesinados









Primer Ayuntamiento de Pamplona Repúblicano
MOCIÓN QUE SE PRESENTA AL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA DEL 2 DE ABRIL DE 2009, PARA EL RECONOCIMIENTO A LAS PERSONAS FUSILADAS EN PAMPLONA

Muchas son las enseñanzas que nos ofrece la memoria histórica. Muchas son también las personas que sufrieron la embestida de una cruenta guerra civil que, en Pamplona, se cebó especialmente contra las personas que mantenían un compromiso a favor de la legalidad republicana. Se acaba de cumplir precisamente ahora el 70º Aniversario de la finalización de dicha contienda civil que tuvo su origen en la sublevación militar que comenzó el 18 de julio de 1936 y que, entre otras consecuencias negativas, trajo la represión y la muerte del Teniente de Alcalde de nuestro Ayuntamiento Don Gregorio Angulo, la de los Concejales Don Ignacio San Pedro, Don Amadeo Urla, Don Florencio Alfaro, Don Victorino García, Don Mariano Sáez y Don Corpus Dorronsoro, así como la de funcionarios y trabajadores municipales y otros pamploneses que se mantuvieron fieles a la causa republicana
Los familiares y allegados de estos fusilados, y el necesario recuerdo institucional que debemos mostrar hacia quienes murieron violenta e injustamente habiéndonos precedido de forma legítima y democrática en el ejercicio de nuestros cargos o habiendo prestado su actividad laboral en este casa, hacen que no debamos demorar más la petición para que, de forma consensuada, este Ayuntamiento coloque una placa conmemorativa en recuerdo de todas estas personas. Actuar así ayudará, además, a reivindicar una convivencia democrática más libre y más justa.
El reconocimiento de estas víctimas es un deber moral que tiene que cumplir nuestro Ayuntamiento ya que, aparte de lo que supone de rechazo al hecho violento en sí mismo, su olvido ha contribuido a mantener el sufrimiento de sus allegado, muchos de los cuales además, y únicamente por serlo, sufrieron todo tipo de discriminaciones y dificultades, con los consiguientes perjuicios que añadir a su originario dolor.
Hasta que no se cierre definitivamente esta herida del pasado, no podremos encarar el futuro en paz ni sabremos extraer las correspondientes enseñanzas de la memoria histórica. De entre todas, destacaremos una: ninguna idea puede justificar tamañas barbaridades que deshumanizan a la persona hasta su limite máximo -la muerte-, que asolan de dolor a sus seres más queridos, que degradan hasta lo más bajo a los ejecutores y que dejan un legado marcado por sufrimientos y odios negativos y profundos a las generaciones futuras. Así pues, nunca más y para nadie aquellos horrores.

Por todo ello el Pleno del Ayuntamiento de Pamplona ACUERDA:

1. Este Ayuntamiento, reivindica la memoria de los doscientos noventa y ocho pamploneses fusilados por oponerse a la sublevación militar del 18 de julio de 1936 sin juicio ni motivo que lo justifique, dando su vida por defender sus ideas de libertad, democracia, progreso y justicia social. Por eso, con el máximo respeto, les rendimos nuestro más sincero reconocimiento y homenaje.

2. Este Ayuntamiento quiere hacer un reconocimiento especial al Teniente de Alcalde y a los otros seis concejales que fueron asesinados por defender sus ideas y permanecer fieles a la legalidad republicana. Sus nombres son: Gregorio Angulo, Ignacio San Pedro, Amadeo Urra, Florencio Alfaro, Victorino García, Mariano Sáez y Corpus Dorronsoro. Reconocimiento extensivo a todos los funcionarios de este Ayuntamiento que igualmente fueron perseguidos, depurados y fusilados por los mismos motivo.

3. Este Ayuntamiento procederá, en el plazo máximo de seis meses, a colocar en un lugar preferente y digno del Ayuntamiento de Pamplona, una placa de homenaje y reconocimiento a dichos concejales y funcionarios, acordando con el mayor consenso posible el texto, tamaño y ubicación de la misma.

Intervención
(Eduardo Vall):


Los desastres de la guerra. Así se denomina a la serie de los 82 grabados que el genial pintor Francisco de Goya, realizó entre los años 1810 y 1815 como reflejo de los horrores que pudo contemplar durante la Guerra de la Independencia Española.
Horrores que habrían de repetirse en nuestra pasada Guerra Civil que devino en tal tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936 que ponía fin a la legalidad republicana. De ello hace ya casi setenta y tres años


A pesar del tiempo transcurrido, a pesar de que tras la muerte del general Franco la mayoría de españoles optamos por mirar al futuro y optar por el camino de la reconciliación, nuestra democracia tiene aún algunas deudas pendientes con las personas que murieron a raíz de de la conspiración que Franco, Mola y otras destacadas personalidades, perpetraron contra el gobierno legítimo y democrático del Frente Popular.
Una de esas deudas pendientes es la que aún tiene nuestro Ayuntamiento con los cargos públicos democráticamente elegidos para formar parte de este Pleno así como con un buen número de trabajadores de esta casa que, por permanecer leales al régimen constitucional, pagaron con su vida.
El que fue Teniente de Alcalde Don Gregorio Angulo y los concejales Don Ignacio San Pedro, Don Amadeo Urla, Don Florencio Alfaro, Don Victorino García, Don Mariano Sáez y Don Corpus Dorronsoro, son los nombres de quienes nos precedieron en este salón de Plenos y que murieron por sus ideas socialistas y de izquierdas.
El pequeño homenaje y reconocimiento que propone esta Moción hacia ellos y hacia los funcionarios que igualmente pagaron con su vida su lealtad republicana es, ciertamente, pequeño al lado del precio que ellos y también, no lo olvidemos, sus allegados y descendientes, tuvieron que pagar. Pero deberá servir, al menos, para poder cerrar siquiera simbólicamente un herida tan vieja como profunda.
Fueron cerca tres mil las personas que en Navarra pagaron con su vida. De ellos cerca de mil cuatrocientas personas militaban como yo, como mis compañeras y compañeros de grupo, en el PSOE y en la UGT, y el resto, la mayoría también de izquierdas, en otras formaciones.
Entre estas personas, y por recurrir a uno de tantos seres “anónimos”, estaba José Zapatero, uno de los mozos que, como socio de la Peña La Veleta, inició la imparable tradición de vestir de blanco en Sanfermines. Vecino de la calle Jarauta, tuvo que soportar ver cómo su anciana madre Estanislaa, fue rapada al cero y obligada después a pasearse por la ciudad. Él tuvo menos suerte y murió acribillado el 23 de agosto de 1936 al tratar de huir de un fusilamiento colectivo en las Bardenas, en el lugar conocido como Valcaldera. El compañero que intentó la fuga junto a él, Honorino Arteta, sí logró escapar, siendo herido de bala al huir a la carrera.
La desaparición de José, todavía propicio episodios crueles, como su llamada a filas una vez ejecutado. Su hermano acudió ante el teniente coronel José Martínez Oyaga y explicó el caso en estos términos: “Reclaman sin parar a José Zapatero para que se presente al servicio militar, pero mi hermano no puede presentarse porque fue fusilado en las Bardenas el 23 de agosto”. Ante ello, el responsable militar respondió con una frase cuyo cinismo resume perfectamente el terror de aquellos días y que ha pasado a la triste posteridad: “En la España de Franco no se fusila a nadie: el que falta es porque ha desaparecido”.
¡Qué no decir de Corpus Dorronsoro!, pamplonés también de la calle Jarauta, casado, padre de cinco hijos, ferroviario del “Irati”, concejal que abogó siempre por el diálogo y el respeto a las ideas y creencias de todos y que fue fusilado por defender las suyas.
Y así podríamos seguir. Por eso, como dice la Moción presentada, no podremos encarar el futuro en paz si no sabemos extraer las correspondientes enseñanzas de la memoria histórica. De entre todas, destacaremos una: ninguna idea puede justificar tamañas barbaridades que deshumanizan a la persona hasta su límite máximo -la muerte-, que asolan de dolor a sus seres más queridos, que degradan hasta lo más bajo a los ejecutores y que dejan un legado marcado por sufrimientos y odios negativos y profundos a las generaciones futuras Así pues, nunca más y para nadie aquellos horrores.
Por eso esta Moción, en su argumentario y en sus propuestas resolutivas, ha cuidado al máximo sus contenidos y ha buscado sin descanso hasta el final el mayor consenso entre todos los grupos democráticos.
Ciertamente, la enmienda que presenta NaBai, no ha contribuido lo más mínimo a lograr dicho consenso. Agradecemos la actitud y la buena predisposición del Sr. Mauleón, pero -aun compartiendo el propósito de la enmienda de su Grupo- ésta resulta inoportuna en aras al consenso buscado. Pensamos que lo correcto hubiera sido dejar que desde la propia Asociación de Fusilados se nos hubiera indicado cómo y cuándo presentar una propuesta como la de su enmienda que compartimos y que, si mantienen, estamos obligados a respaldar, pero que hoy corre el riesgo (y ustedes lo saben) de desvirtuar el objetivo principal aún no logrado de que una placa dignifique a los funcionarios y cargos públicos democráticos de este Ayuntamiento que murieron violentamente por permanecer leales a la legalidad democrática.
Confío, y hago un sentido llamamiento democrático a UPN para que, por encima de los recelos y rechazo que la enmienda pueda provocarles, tenga la altura de miras democrática necesaria para no oponerse a una Moción impecable en las formas y en el contenido y cuyo rechazo, desde cualquier convección e ideología que se tenga mínimamente democrática, sería injustificable.Hoy Pamplona y su democracia, pueden cerrar una herida que nunca debió abrirse.


Hoy, por encima de ideologías y creencias, quienes creemos en la libertad y en la democracia no podemos defraudar a quienes trabajaron legítima, leal y honradamente en esta casa y en este mismo Salón de Plenos por una causa que entendieron justa.














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